Perú: primer debate
Después de haber oído todo el primer debate, la única persona que llegó preparada, que se mostró organizada, que manejó bien su tiempo y tuvo propuestas al menos coherentes, fue Marisol Pérez Tello. Todos los demás, hombres, lo hicieron de mal a peor, sin ideas, sin plan, sin ton ni son. Todas sus iniciativas se basaban en la violencia, en estigmatizar al criminal, en construir cárceles, en generar más policías, en conseguir más militares, en implantar la pena de muerte, en imponer muerte civil, en salirse del Convenio de San José, en condenar de por vida a corruptos, a presidentes, a criminales. Ni una sola palabra sobre educar, sobre invertir en la cultura, en dar alternativas a la población, en darles lo mínimo para vivir dignamente y que puedan ver un futuro, que se sientan inclinados a confiar en un país que hasta ahora les ha dado la espalda en todos los sentidos y en todos los niveles.
Hay una contradicción medular entre las iniciativas de desarmar la corrupción, las leyes, el sistema que lo permiten, y el hecho de que en estas mismas elecciones se impondrá un senado con senadores que no pueden ser removidos de su cargo en cinco años, por tanto, están blindados antes de saber qué harán. ¿Se creen dioses? ¿Se creen reyes?
Todo es absoluto en las palabras de estas personas que no entienden que en el Perú todo es relativo, todo es complicado y todo está imbricado, la pobreza, la corrupción, la necesidad, el racismo, el colonialismo, el machismo, la misoginia. Nadie ha dicho nada de las niñas violadas por sus profesores en nuestra selva peruana, profesores que siguen ejerciendo su cargo, profesores que nadie ha juzgado, removido. Eso es corrupción. Eso es impunidad. Eso es negar el futuro para esas niñas. Nadie ha dicho nada de un presidente, de un ministro que creen que las niñas de la selva pueden consentir relaciones sexuales con un hombre de más de cuarenta años. La corrupción, la justicia se ha puesto en contra de las mujeres y por eso tenemos tantos candidatos hombres intentando hacerse intocables.
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