Perú: debates presidenciales. Segunda parte: marzo 30, 31 y abril 1




Las palabras se las lleva el viento. Los debates presidenciales nos han enseñado que ante cámaras y en el calor de la contienda electoral, los candidatos ofrecen de todo, dan a manos llenas, pero luego, todo lo olvidan. La mayoría de sus promesas no están incluidas en sus planes de gobierno. Y aquellos que están en el gobierno prometen lo que aquí y ahora no han hecho, tratando de ocultar lo que sí han hecho: incrementar el sueldo y los beneficios de los congresistas, al mismo tiempo que reducen el presupuesto de la beca 18 dejando a miles de estudiantes sin educación superior. Por mencionar solo un ejemplo. 

Algunos tuvieron la gran idea de darle dinero a los padres que ponen a sus hijos en colegios privados por el ahorro que implica que sus hijos no estén en colegios públicos. En otras palabras, van a premiar a los ricos por ser ricos, ¡gran idea!

Todos los candidatos hablando de la anemia de los niños, pero ante sus ojos se hizo público que a los niños más pobres les dieron comida podrida y aquellos que tenían el poder de perseguirlos, de condenarlos, no hicieron nada, por el contrario, blindaron a la presidenta que estaba implicada. 

Lo que me queda claro en el tema educación es que se apuesta mucho y a ciegas por la tecnología, por ofrecer dinero a diestra y siniestra, aunque a la hora de gobernar digan que no hay plata. Siguen sin abordarse las realidades de fondo. Solo un candidato mencionó brevemente la necesidad de educar a las niñas y otro habló de las lenguas indígenas. Ambas iniciativas parecen buenas, pero si no están integradas en una visión mayor, si no se hacen parte esencial del engranaje del sistema, seguirán postergándose como se hace cada año, en cada ciclo presupuestal. La candidata del fujimorismo dijo claramente que eliminará la "ideología" de género desconociendo que la categoría de género que deriva de la filosofía feminista es lo que le permite pararse en un podio y hablar, ser candidata, ser una mujer independiente sin necesidad de un hombre a su lado. Aunque en su caso persiste el fantasma de su padre al que no puede dejar de mencionar ni endiosar, negando que haya sido condenado por crímenes de lesa humanidad y por ser un dictador. 

La educación está en crisis por culpa de la misma tecnología con la que los candidatos se llenan la boca. Estudios muestran los déficit de atención, los comportamientos adictivos, la falta de empatía y el grave retroceso cognitivo que tienen los niños que empiezan su educación frente a una pantalla, en aulas virtuales y con la ayuda de la inteligencia artificial. Así que la tecnología no será la incondicional aliada de la educación que pintan los reiterados candidatos. 

Nuestro país tiene muchas realidades, también hay lugares alejados que no tienen ningún tipo de tecnología y ahí podría ser posible una revolución tecnológica, que vaya de la mano con la ética, para que no genere nuevos problemas. En mi opinión lo que más se necesita es una educación que parta de valorar las lenguas indígenas y los saberes culturales regionales, para empoderar, reafirmar, dar confianza a los niños y niñas de la sierra y selva de nuestro Perú.

En cuanto al tema laboral parece haber un buen conocimiento de los problemas. Sí, el Perú sigue exportando materias primas como hace quinientos años, pero pensar que la industrialización se hará con apoyo del sector privado es desconocer que al sector privado no le interesa propiciar ese cambio, a la comunidad extranjera, a los países ricos, no les conviene que el Perú y América Latina, el sur global, deje de abastecerlos de materias primas baratas, así que ese proyecto debe ser un proyecto gestado nacionalmente o regionalmente, con convicción, valentía, contra viento y marea.

En el tema laboral, son las multinacionales las que explotan a los trabajadores, pero también las empresas nacionales las que no respetan las ocho horas de trabajo, ni tratan dignamente a los trabajadores. Si se hizo famoso un asesor que le cortaba las uñas a una congresista, ya nos podemos imaginar lo que son capaces de pedir los empleadores que saben que tienen la sartén por el mango. Implantar el estricto respeto de las condiciones laborales dignas y jornadas de trabajo de ocho horas es la clave sobre la cual crear cambios verdaderos. Ahí donde hoy un trabajador trabaja doce horas por una miseria, tendríamos a tres trabajadores en turnos de ochos horas, bien remunerados, si es que se le respetara como persona. Los pobres quieren trabajar dignamente y vivir de su trabajo, no quieren dádivas, no quieren migajas. 

No le voy a permitir a la señora Fujimori que juzgue a la izquierda peruana como lo peor que le ha pasado al país. Además de no tener la talla moral para decirlo, es mentira. No sé qué tiene en la cabeza cuando dice "izquierda". Pero le recuerdo que la izquierda es María Elena Moyano, una luchadora por la paz y por los más necesitados. La izquierda es Alfonso Barrantes Lingán, uno de los mejores alcaldes de Lima y el que instauró los vasos de leche. La izquierda son las costureras explotadas que murieron quemadas en una fábrica en Nueva York por quedar encerradas en su centro de trabajo como esclavas, ellas por las que todos los primeros de mayo se conmemora mundialmente el día del trabajador. La izquierda también es Javier Diezcanseco, uno de los pocos congresistas decentes e incorruptibles. La izquierda también es Pedro Huilca representante nacional de los trabajadores del Perú que fue asesinado por defenderlos. Si hablamos de lo peor que le pasó al Perú, eso fue el fujimorismo, un cáncer que lleva más de treinta años carcomiendo al país desde sus entrañas.  

El gran ausente, la ecología, el cambio climático, la necesidad de priorizar la naturaleza, la tierra porque sino no habrá futuro. La educación, el trabajo, tendrían que priorizar una perspectiva ecológica como prioridad urgente.

Quien tuvo el mejor desempeño fue sin lugar a duda, nuevamente, Marisol Pérez Tello. La única que fue clara, puntual, organizada, preparada. Marisol le dio directo en la yugular a Keiko Fujimori y a Rafael López Aliaga. En cambio, otros candidatos que compartieron el podio con César Acuña, se quedaron mudos, les faltó valor, les faltó indignación. Y así dejaron dudas sobre su capacidad para enfrentarse al pacto mafioso. Pero quienes estuvieron espectaculares fueron todos los ciudadanos y ciudadanas que hicieron sus preguntas, todas preguntas bien formuladas, claras, profundas, preguntas urgentes y necesarias. Las respuestas, en cambio, no dieron la talla.

El debate ha dejado una estela de desesperanza y confusión en el país entero. Lo que me queda claro es que la batalla se debe dar en primera vuelta porque para la segunda, si es que hay, puede que todo esté ya perdido. Esa será mi apuesta, vamos a las urnas este 12 de abril, no voto en blanco, no voto viciado, hay que deshacerse de las mafias. 


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